sábado, 9 de junio de 2018

“Coplas a la muerte de su padre”



MOTE:

Recuerde el alma dormida,
avive el seso e depierte,
contemplando,
cómo se pasa la vida,
como se viene la muerte,
tan callando.

(Jorge Manrique)

GLOSA:

I

Quiere el alma, cuando es fuerte,
ya que sufre con prudencia,
que le diga la conciencia
lo que viene con la muerte.
Y es preciso que despierte,
ya que vive consumida,
y que, al saberse encendida
sobre la gracia del ser,
para poderlo entender,
recuerde el alma dormida.

II

Que, recordando el momento
en que recibe el regalo
de la vida y su intervalo,
es la conciencia tormento.
El cuerpo vive sediento
de la conciencia de muerte
en que la vida convierte
su aspiración, su deseo,
y será, según yo creo,
que avive el seso e depierte.

III

De esta manera, coincido,
en todo con quien no quiere
disculpar que el alma muere
y lo da por no sabido.
Que, en habiendo conocido
tal destino, hay que ir contando
el tiempo que va pasando,
porque cierto es que ya vuela,
y no basta que nos duela
si lo estamos contemplando.

IV

De modo que es bien decir
a todo el que lo escuchare
que es preciso que mimare
el tiempo que ha de vivir.
Y nos viene a repetir
el corazón que, dormida,
la conciencia consabida
quiere, a veces, el engaño,
que es ver, para nuestro daño,
cómo se pasa la vida.

V

Y, por eso lo repito,
que la conciencia es la muerte
para el que quiere la suerte
herir, lanzando su grito.
Y es que el azar es granito,
que tal piedra es la más fuerte,
y todo será que acierte
al decir que, condenado,
vivo mirando, angustiado,
cómo se viene la muerte.

VI

Y, pues que la muerte llega
por los mares de la vida,
si la tengo consumida,
miro el mar por do navega.
Y es del agua clara vega
de ese mar donde va hallando,
comprendiendo y lamentando
nuestra verdad su futuro,
ya que en la vida me apuro
y me muero tan callando.

2018 © José Ramón Muñiz Álvarez



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